Flashes para el recuerdo o ¿para el olvido?

En la actualidad vivimos en el deporte no mayoritario una época en la que se llevan los titulares a primera página y la locura por batir récords de convocatoria. Sí, parece que nos ha entrado el síndrome de la auto estima tras darnos una buena ración de flashes que son para el recuerdo o ¿para el olvido?.

 

Pero en el fondo ¿lo estamos haciendo en serio o supone una estrategia de marca para tener la conciencia tranquila?. Cuando vemos a grandes clubes, poderosos en el lado económico o social, organizando eventos para llenar grandes recintos en torno, por ejemplo, al deporte femenino, a primeras nos parece algo extraordinario, digno de aplaudir, de apoyar y de secundar. Nadie duda de la buena intencionalidad de la causa. Las reflexiones llegan cuando empiezas a rascar y a tratar de ligar las coherencias con el día a día al flash, anterior y posterior en estos deportes.

 

La cruda realidad lleva la falta de una regulación profesional, de un tratamiento invisible de los medios, sino lo haces de forma altruista, de la gratuidad para ver a deportistas y equipos que están en máximas categorías compitiendo y de la poca credibilidad para invertir en el deporte femenino o inclusivo de las empresas privadas (las que hay van al saco de la RSE, y en paz). Esto es lo que ocurre los otros 364 días del año al del gran récord. 

 

¿Será cuestión de modas?... A veces parece que sí, que está de moda, y que en el fondo dar un golpe en la mesa un día al año nos deja la conciencia tranquila para el resto de los tiempos. Y pregunto ¿por qué estamos dispuestos a pagar 60 u 80 euros por un entrada para ver a un equipo de fútbol masculino de primera o segunda y porque no por un equipo femenino de primera? ¿Por qué los clubes o SAD deportivas profesionales están dispuestos a tener firmados contratos profesionales con sus chicos pero no con sus chicas? ¿Por qué trasladamos al público en general como campaña de marketing espectacular que tenemos que llenar un estadio o un pabellón para ver nuestras chicas "gratis"? ¿Es un acto de caridad? ¿No se merecen ser tratadas como profesionales?. 

 

Antes de los récords de convocatorias si cogemos las fotos que dejan algunas gradas y medios profesionales en su cobertura diaria o semanal, se nos cae el alma a los pies. Si cogemos las posteriores, parece que todo ha sido olvidado. Es cuestión de todos, clubes, SADs, medios, empresas privadas, instituciones, sociedad y deportistas, pero la igualdad, la dignidad y el respeto no se construyen de forma artificial, debe de ser real y tangible. 

 

Y ahora pregunto de otra manera: ¿Hubiésemos estado dispuestos a pagar 20, 30 o 40 euros por ver al equipo femenino de un gran club jugar en un gran estadio o pabellón? ¿Estamos preparados profesionalmente en los MMCC (periodistas y publicidad de empresas) para dedicar las mismas páginas al deporte femenino o inclusivo? ¿Están los clubes y SADs dispuestos a tener contratos profesionales con las deportistas, corran en bici, metan canastas o goles? ¿Cuanto están dispuestos a destinar en merchan, taquillas, abonos y sponsors a los equipos femeninos? ¿Estamos preparados como sociedad para exigir y demandar una igualdad real, no ficticia y de flash?.

 

Para el optimismo, es una alegría conocer y saber que algunos clubes o entidades deportivas lo están intentando sin estridencias, tienen 1.000, 2.000 o 3.000 abonados, facturan (todavía poco) por ofrecer un espectáculo deportivo de nivel, se creen el trabajo de formación y trasladan una educación desde la igualdad, contratan a sus jugadoras y técnicos, dan la misma visibilidad que a sus equipos masculinos y crecen desde la humildad, sin necesidad de flashes para el recuerdo. 

 

 

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