El voluntarismo profesional en las entidades deportivas

La existencia y supervivencia de muchas de las actividades culturales, sociales y deportivas en nuestro país vienen sustentadas por el trabajo desinteresado y altruista de un gran mayoría de personas  dedicadas fuera de su horario laboral al día a día de los clubes deportivos. 

 

Vengo meses encontrándome situaciones susceptibles de debate o cuestionamiento referentes a como deben de funcionar las entidades deportivas en términos humanos. Y es que, como todo en la vida, tiene en el centro a la persona que es quien decide como, cuando y con qué intensidad colabora con una organización.

 

En el entorno que me muevo profesionalmente, entidades deportivas del ámbito formativo y escolar, observo como trabajan junta directivas, áreas o comisiones deportivas, de marketing, comunicación y económicas. Es importante que diferenciemos entre actividades remuneradas y no remuneradas. Las primeras mayoritariamente están en el ámbito técnico deportivo, mientras que los segundas se encuadran en actividades directivas. 

 

Todos dicen estar porque les gusta colaborar e invertir su tiempo libre en una pasión o hobby, participar en su día a día e influir, en algunos casos, en la toma de decisiones. La gran mayoría de estos voluntarios tiene su propia actividad laboral o profesional, a la que dedican 8-10 horas diarias, es decir, es su tiempo libre el que ponen a disposición, en mayor o menor porcentaje, de un club deportivo.

 

Pero ¿qué ocurre cuando esta labor es remunerada?... ¿es mi trabajo o es un hobby profesionalizado?. Entramos en un terreno con ciertas complejidades más allá de las meramente técnicas o contractuales. Muy pocas entidades tienen en sus estructuras personas con dedicación plena, exclusiva y contratadas en el ámbito organizacional del deporte. Hablo de clubes del deporte escolar y formativo. Sólo en los casos de agrupaciones multidisciplinares o con un amplio abánico de oferta deportiva con un importante volumen de gestión administrativa y deportiva, encontramos al voluntarismo convertido en profesión, con puestos contratados. 

Pero sí es más común, en el área técnico deportiva, contemplar como desde el director o coordinador deportivo, preparador, fisio y hasta el último coach recién aterrizado, disponen de una remuneración no profesional, complementaria a su trabajo o actividad profesional. Por lo tanto, pasamos a un escenario donde el voluntariado técnicamente pasa a ser profesional. 

 

Es en este terreno donde algunas organizaciones no se encuentran preparadas para gestionar de forma correcta y proporcional el voluntarismo profesional que reina dentro de sus entidades. Es clave conocer el mercado, como trabajan otros clubes, que tipo de marco ampara este tipo de servicios, contratos, seguros y más cuestiones legales que posibiliten esta adaptación a la forma de funcionamiento  de las empresas. Sí porque en el fondo, las fórmulas de trabajo son más parecidas a las de una empresa y cada vez más entidades deportivas están poniendo en marcha esas fórmulas con escasos conocimientos y certezas. El camino escogido no es malo pero entra el riesgo de pervertirlo y convertirlo en un escenario ópaco. Más importante que nunca es estar bien asesorado y acompañado.

 

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